Ya véis que sigo enganchada con Nápoles. El caso es que ayer era el día de San Genaro, patrón de Nápoles. No se si os conté que ese día y otro día de mayo, se licúa su sangre que está guardada en una pequeña botellita. O sea que, lo normal es que lo que hay dentro de la botellita es una masa espesa, más bien sólida. Llegado el día 19 de septiembre el contenido espeso se convierte en líquido. Y esto una vez y otra. Es un milagro, o al menos algo que por el momento no ha recibido una respuesta. Nos contaron allí que, las veces que llegado el día, no se ha licuado la sangre, ha ocurrido una catástrofe para Nápoles o para el mundo. Pero ayer se licuó, así que no hay que temer. He encontrado este video que recoje el momento en que el Obispo agita el relicario y se ve la sangre líquida. (También se ve a la derecha que hay un hombre un poco guarrillo, limpiándose la nariz, pero no sabía él que le estaban filmando).